El resultado es prodigioso, teniendo en cuenta las condiciones del área que, todavía al inicio de los años 2000, eran tales que ni siquiera permitían la posibilidad de percibir los fragmentos de la conformación original de los siglos XVII y XVIII de los Jardines de la Venaria: un complejo proyecto de restauración ha permitido luego una operación sin precedentes, la auténtica reconstrucción de un paisaje con sus signos históricos, pero también con una peculiar atención hacia la estética y la fruición moderna.

Los Jardines del Palacio Real se han convertido en un perfecta alianza entre antiguo y moderno, un diálogo virtuoso entre asentamientos arqueológicos y obras contemporáneas, todo ello en el marco incomparable de una vista hacia el infinito sin igual entre los jardines italianos por su magnificencia y la vastedad del panorama natural circundado por los Bosques del Parque La Mandria y la cadena montañosa de los Alpes.

Los jóvenes Jardines del Palacio Real de Venaria, inaugurados tan solo en el 2007, superada la primera fase de asentamiento, están entrando, como si se tratara de un adolescente, en un momento importante de su crecimiento y evolución en la que inician a delinearse de manera más evidente y definitiva los elementos que los caracterizan y la "fuerza" de su diseño, testimoniando una continua transformación natural que en el panorama de los grandes jardines históricos europeos representa una experiencia única. Visitarlos, por lo tanto, podría constituir una agradable sorpresa para quien los haya visitado ya en el pasado.

Además de un simple paseo o las visitas con guía con itinerarios didácticos específicos, los Jardines pueden ser explorados de otras maneras divertidas, en el tren La Flecha de Diana, en las góndolas Diana y Hércules o la Carroza de caballos.