Teatro de Agua de la Fuente del Ciervo

 Fuente del Ciervo en el Patio de Honor

Teatro de Agua de la Fuente del Ciervo en el Patio de Honor

El Patio de Honor acoge al público en toda su magnificencia de lugar áulico de representación. Desde este lugar se obtiene una vista del conjunto que permite percibir una de las peculiaridades de la Venaria: la de ser un complejo extraordinario también por las diferentes fases de la historia que evoca, visiblemente intersecadas entre sí como fruto de cambios arquitectónicos radicales llevados a cabo por los arquitectos Michelangelo Garove, Filippo Juvarra y Benedetto Alfieri, que siguieron a Amedeo di Castellamonte en el proyecto de ampliación del Palacio Real.

La amplia área comprendida entre la Torre del Reloj y el Palacio de Diana, en el siglo XVII estaba ocupada por dos patios. Del perímetro del primero, entonces dedicado a cochera para las carrozas, quedan solo dos edificaciones: La galería porticada sobre la que se levanta la Torre del Reloj y el edificio a su derecha, el Castelvecchio, anterior al Palacio Real; en el segundo, el llamado Patio Grande, surgía la Fuente del Ciervo con una rica decoración marmórea en la que estaban representados doce perros y cuatro cazadores sorprendidos mientras perseguían al ciervo de bronce.

Todo el conjunto se decide eliminar a inicios del siglo XVIII para crear un único Patio de Honor: las antiguas caballerizas dejaron espacio a la Galería Grande y a los dos pabellones situados a los lados, mientras fueron desmanteladas la galería que separaba los dos patios y la Fuente del Ciervo misma.

Hoy, la fuente vive de nuevo como mención histórica del antiguo lugar del que quedan los cimientos y parte de la decoración; ha sido introducida una nueva y grandiosa elipse de 120 metros, que recupera de este modo el baricentro del Patio.

El Teatro de Agua, con sus 100 surtidores de agua (de hasta 12 metros de alto), proyectores de color y conductos de vapor, constituye una de las fuentes más escenográficas y sugestivas del mundo.