Proviniendo de los Jardines o del Bookshop, se accede a la inmensa nave interior de la Citroniera, ambiente de gran riqueza de luces y decoraciones.

El espacio interior, además de ser imponente por sus dimensiones, también había sido concebido en términos de gran riqueza de claroscuros y plástica: las paredes laterales se encuentran pobladas por nichos excavados que subsiguiéndose transmiten un fuerte dinamismo al ambiente, resultando caracterizadas en la zona sur, por la gran luminosidad de la apertura de forma de arco con sendos óculos en su parte superior (para aprovechar la luz y el calor en invierno) y en la zona norte por el trampantojo que replica las ventanas en la pared que separa este ambiente de la caballeriza.

Juvarra había previsto una riquísima decoración de estuco en pilastras, nichos, bóvedas y aperturas, de modo que pudiera competir con la Galería Grande: sin embargo fue realizado de forma reducida y desapareció durante el siglo XIX.